EL SALVADOR Red vital - El Salvador

Cuando nuestro ser querido ha partido…

La muerte es un hecho inevitable, jamás estaremos preparados suficientemente para afrontarlo, perdemos a la persona, perdemos el sentido de ser lo que hacíamos por la persona fallecida.

No se trata de que olvidemos y superemos la muerte sin que pasemos por un proceso psicológico que cuando no se vive a conciencia, no se supera ni con el paso del tiempo. Se requiere fuerza, paciencia, espera.
La culpabilidad que sentimos está provocada porque sentimos rabia por la persona fallecida, porque se ha ido, nos ha dejado solos, y en realidad amábamos profundamente a ese ser querido que ya no está entre nosotros. Estos sentimientos hacen que el proceso sea difícil, nos reprochamos, nos sentimos mal. Es una etapa del duelo, ya pasará.
Negamos el acto de la muerte, sobre todo si el fallecimiento se ha presentado de forma espontánea, este aspecto resulta normal, dura poco, finalmente aceptamos la que ese ser que tanto amamos, ya no está entre nosotros.
También en ocasiones se produce una fase de identificación con la persona fallecida, donde enlazamos la tristeza con la propia depresión que nos causa su ausencia, se sienten deseos también de morir, ya que es la forma de estar cerca nuevamente de esa persona.
Finalmente aceptamos el hecho, y es precisamente el proceso o duelo habitual, en cuyas primeras etapas toda nuestra energía se concentra a la evocación continua del ser querido, pero con el paso del tiempo, se pasa a una fase en la que se puede dedicar una pequeña cantidad de energía a otras cosas, sobretodo porque se piensa una cuestión aún más importante hay que seguir viviendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *