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Las 5 etapas del duelo por la muerte de un familiar

  • Primera etapa: la negación
  • Segunda etapa: sentimiento de ira
  • Tercera etapa: la negociación
  • Cuarta etapa: la depresión
  • Quinta etapa: la aceptación

¿Qué es la terapia tanatológica y a quién le ayuda?

La terapia tanatológica es el

apoyo profesional a quien esté viviendo algún tipo de pérdida.

El Tanatólogo acompaña a la persona que ha sufrido una pérdida en la elaboración del duelo, facilitando la realización de las tareas del duelo en un marco temporal razonable. También acompaña en el proceso de aceptación de la realidad, aceptación que se traduce en esperanza sobre la situación real, y esto incluye recuperar la calidad de vida.

El Tanatólogo asiste a toda persona que pierde a un ser importante, o bien se enfrenta a una pérdida significativa.

El Tanatólogo trabaja con diversas técnicas terapéuticas que permiten liberar y reconocer los sentimientos implicados en una pérdida (rabia, culpa, tristeza, ansiedad etc); para afrontar sin culpa la recuperación del gusto por vivir.

Ayuda a estimular el conocimiento de sí mismo a raíz de la experiencia del duelo; a integrar las experiencias de la muerte y del duelo como un enriquecimiento moral y espiritual de la persona.

La Terapia tanatológica contribuye a recorrer el doloroso proceso de la aceptación de una pérdida, transitar que es necesario e inevitable pero no siempre exitoso, ya que el riesgo de no enfrentar el proceso implica que la herida no cicatrice y encontrar así un duelo patológico que merma otros aspectos de la vida a largo plazo y que puede afectar a otras personas.

Objetivos de la tanatología o terapia tanatológica para superar un duelo:

  • Mejorar la calidad de vida
  • Disminuir el aislamiento social
  • Disminuir el estrés
  • Aumentar la autoestima
  • Mejorar la salud mental

¿Cuándo es recomendable asistir a terapia tanatológica?

  • La terapia tanatológica se recomienda para superar un duelo, sin importar en qué etapa del duelo se encuentre la persona;
  • Es recomendable cuando se ha experimentado la muerte de alguien significativo, y empieza por muy temprano alrededor de una semana después del funeral.
  • Ante la experiencia de pérdida de algo significativo.
  • Al experimentar episodios de crisis por muerte no esperada, trágica, violenta o súbita.
  • En el caso de intento frustrado de suicidio, cualquiera que sea la motivación, ya que no hay que descartar un segundo intento.
  • Ante la pérdida de un empleo.
  • Amputación de un miembro del cuerpo.
  • La separación de tu pareja, la ruptura de una amistad.
  • Cuando la aceptación ante la muerte de un familiar o ser querido no se produce y se llegara la “momificación” del duelo.
  • Ante la ausencia física de alguien pero que está presente psicológicamente, puesto que no es seguro si está vivo o muerto, como en el caso de personas secuestradas.
  • Personas que sobreviven al suicida.

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